
Madrid, 25 de marzo de 2026. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó este miércoles en el Congreso de los Diputados que la guerra en Oriente Próximo “es un desastre absoluto” y aseguró que “España no va a ser cómplice” de una escalada bélica que calificó de “ilegal, absurda y cruel”. Durante su comparecencia, acusó a PP y Vox de “contribuir con su apoyo o silencio” a un conflicto que, según dijo, tiene su origen en decisiones impulsadas por Donald Trump y Benjamin Netanyahu.


Sánchez reprochó a la oposición que “callar ante una guerra injusta no es prudencia ni lealtad, sino un acto de cobardía y complicidad”, y recordó la invasión de Irak en 2003 para advertir de que “la historia se repite”. “A Aznar le han reemplazado Feijóo y Abascal, y a George Bush, Donald Trump. Y en vez de Irak tenemos a Irán”, afirmó.
El presidente dedicó buena parte de su intervención a subrayar que “olvidar es el primer paso para cometer el mismo error”, y defendió que España debe reducir su dependencia del gas y el petróleo para ser “más resiliente” ante crisis internacionales. En este sentido, vinculó la situación actual con el paquete de medidas económicas que el Gobierno busca convalidar este jueves en el Congreso.
Cinco frentes de actuación
Sánchez detalló que el Ejecutivo ha trabajado desde el inicio del conflicto en “cinco grandes frentes”. Entre ellos, destacó la decisión de denegar a Estados Unidos el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones relacionadas con esta guerra, que calificó de “ilegal”.
También puso en valor la evacuación de 8.000 españoles, “la más importante de la historia de España”, así como el envío de ayuda humanitaria a los países afectados. Recordó además el refuerzo de la defensa europea con el despliegue de una fragata en Chipre y la aprobación de un Plan de Respuesta a la Guerra, que definió como “el mayor escudo social y económico de toda la Unión Europea”.
“Cada bomba que cae en Oriente Medio acaba golpeando los bolsillos de nuestras familias”, advirtió, defendiendo que su Gobierno ha afrontado “crisis inéditas” sin dejar a nadie atrás. Frente a ello, criticó que el Ejecutivo de José María Aznar “no hizo nada, absolutamente nada” durante la guerra de Irak.
Críticas a la oposición
Sánchez anticipó que PP y Vox presentarán “una retahíla de propuestas y rebajas fiscales”, y reprochó a la oposición que “dé lecciones” tras haber apoyado intervenciones militares pasadas. “Qué cara más dura”, ironizó.
El presidente defendió que su Gobierno ha impulsado medidas para acelerar la transición energética y reducir la vulnerabilidad económica ante conflictos internacionales. Asimismo, destacó la “actividad diplomática intensa” desplegada por España para frenar la escalada bélica. “Fuimos los primeros en alzar la voz en el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE y hemos logrado que la Unión Europea entera se mueva”, afirmó.
“No a la guerra”
Sánchez cerró su intervención con un mensaje rotundo: “No a la guerra. El mismo no a la guerra de hace 23 años”. Defendió que “patriotismo es oponerse a una guerra ilegal que en nada beneficia a los intereses de los españoles”, y reivindicó que España es hoy “una referencia internacional en defensa de la paz y del derecho internacional”.
El presidente aseguró que exigirá “que esta guerra pare” y advirtió de que “no es justo que unos incendien el mundo y los demás tengamos que tragarnos sus cenizas”. “Ser aliados no significa obediencia ni seguidismo ciego, sino lealtad a unos principios”, concluyó.


















